POR QUÉ ENTRENAR LA TÉCNICA DE CARRERA

04 Apr 2016 no comments nutrifrog Categories Entrenamientos, NutrifrogTags , , ,

(Texto escrito por MARCOS PEÓN para NutriFrog)

 

Existe un apartado de la preparación que parece incomodar por igual a corredores de todos los niveles; no importa si eres el último popular del pelotón o el primer élite de la carrera, en tu cabeza se han formulado las preguntas ¿Cómo corro?¿Lo hago bien, mal o regular?¿Cómo mejoro mi técnica de carrera?

 

El mayor problema de estas cuestiones no es que se planteen, más bien todo lo contrario; si no que aquellos que deberían darles respuesta, lo entrenadores, parecen igual de incómodos y faltos de respuestas ante ellas que los propios corredores. Esta falta de predisposición a afrontar el problema ha llevado a que arraigue la idea de que el corredor desarrolla de manera natural el tipo de zancada que más le conviene y que tratar de cambiarla sería poco más que un sacrilegio. Así solventamos el problema y nuestra conciencia se queda tranquila. Dejemos la naturaleza haga.

 

Sin embargo, correr, al igual que lanzar a canasta o chutar a portería, es una habilidad y como tal debe de ser aprendida y desarrollada. El argumento de que correr es un movimiento natural que no debe ser corregido es fácil de desmontar. En primer lugar, sabemos que nuestra zancada está condicionada enormemente por factores externos. Hemos crecido en un sociedad que encierra a sus pies en calzados que los deforman y anulan su desarrollo y funcionamiento naturales. Esos pies son la base sobre la que se sustenta nuestra zancada; si se han desarrollado en condiciones antinaturales para ellos, difícilmente podrán producir una mecánica de carrera natural que optimice el funcionamiento del mejor sistema de amortiguación que existe y que ha sido desarrollado y mejorado durante miles de años de evolución, nuestras extremidades inferiores.

 

En segundo lugar, el aprendizaje motor en los humanos se produce en gran parte por observación e imitación; además de por el feedback sensorial que recibimos de nuestras acciones. Por desgracia, el atletismo de élite tiene bastante poca visibilidad; de modo que un niño crece teniendo como modelos de carrera a los cientos de corredores populares que hay por las calles, así como a las estrellas de deportes más mediáticos. Ambos son, por lo general, modelos muy alejados del ideal.
En cuanto al aprendizaje motor por la vía del feedback; ejemplo, si toco una llama me quemo; luego no vuelvo a tocarla. Por ese mismo proceso, si pones a una niña a correr descalza pronto se dará cuenta de que aterrizar de talón no es nada sano y modificará su apoyo. Pero crecemos calzados con zapatos muy amortiguados que elimina ese feedback negativo. Talonar mientras corro deja de ser dañino, al menos inmediatamente; entonces ¿por qué evitarlo?

 

De todo esto se puede deducir que conseguir una técnica de carrera buena es una tarea complicada porque supone modificar patrones afianzados durante años de moldear a nuestro cuerpo en el sentido opuesto al fin para el que está diseñado, el movimiento. Es cierto, es un proceso más largo y más duro de lo que pueda entenderse de algunos seudométodos y fórmulas mágicas propuestas por el gurú de turno o un tutorial de youtube. No obstante, es un trabajo cuyos beneficios son enormes. Solo con decir que con una mejora técnica aumentaremos nuestra eficiencia (más velocidad a mismo esfuerzo) y disminuiremos nuestro riesgo de lesión sería suficiente para dedicarle tiempo de nuestro entrenamiento a desaprender y aprender a correr.

 

En los siguientes post explicaré cuales son los parámetros generales dentro de los cuales ha de ubicarse un estilo de carrera correcto y desarrollaré en la medida de los posible los métodos para alcanzarla.